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A poco más de un año de la asunción del gobierno nacional el pueblo argentino no para de recibir golpes. El consumo se ha desplomado, sufriéndolo el conjunto pero más aún los sectores populares y empobrecidos. La caída es indisimulable hasta para los medios “amigos” o proclives al gobierno y su ideología neoliberal. Como ejemplo algunos números para la vergüenza: a) El consumo interno de carne vacuna por habitante hasta octubre de 2024 se encontraba 11,2% por debajo del mismo periodo de 2023, siendo el peor nivel en 28 años. b) La yerba mate, en el acumulado en los primeros 10 meses del año, se encontraba 9,2% por debajo del mismo período de 2023 y en el peor nivel desde 2017 y c) Los productos lácteos hasta octubre acumulaban una baja de 11,4% de consumo per cápita respecto al mismo período de 2023. 

Ese desplome del consumo se explica, claramente, por la reducción del poder de compra de los salarios que, a noviembre de 2024, era del 1,5 % promedio en el sector privado frente a noviembre de 2023. En tanto que, en el sector público (siempre en promedio), la pérdida era 16,1 y en el sector no registrado un 20,1 %. El promedio de caída del conjunto de salarios del 9 % es correlacionable con la caída del 11,9 % de ventas de supermercados, acumulado a noviembre del 2024 contra noviembre del 2023. 

El gobierno cabalga sobre su supuesto gran logro: “la baja de la inflación”. Es real, el promedio de precios se ha desacelerado. Pero ello merece algunas reflexiones. 

La primera, es que esa baja no implica una mejora para el pueblo, por lo que señalamos anteriormente: la caída generalizada del poder adquisitivo. En gran medida, también, porque el índice que se utiliza no pondera adecuadamente la incidencia en los salarios de los alquileres (desatados por las medidas de Milei y que ha puesto a los inquilinos a merced de la voracidad del mercado), de los servicios (que ya no cuentan con subsidios) y del transporte.  

Tomando nota de cuestiones aún más estructurales de la economía esa supuesta victoria contra la inflación es a costa de estar liquidando el aparato productivo, destruyendo el empleo, achicando el mercado interno y habiendo llevado las cifras de pobreza a un doloroso 55 % en el segundo trimestre de 2024. Es así que el gobierno espera cifras favorables de crecimiento económico para 2025 luego de la brutal caída del 2024. Sin embargo, de verificarse dicho crecimiento, el mismo lo explicaría el buen desempeño de los sectores energía, minería y agro que no son grandes demandantes de mano de obra. En tanto que, continuaría la caída de la construcción, la industria y el comercio que explican la parte más importante del empleo y, su contracara, el desempleo. Se hace evidente, entonces, que el sueño distópico de Milei de atrasar hacia la argentina de 1880, está un poco más cerca: se está produciendo una reprimarización de la economía, enfocada en la exportación de productos con poco o nulo valor agregado y el reemplazo de la manufactura argentina por la importación. De completarse el proceso, el resultado es de pesadilla. Ya que ese modelo no incluye el acceso a los derechos y la satisfacción de las necesidades básicas para las grandes mayorías. Legítimas aspiraciones populares que -no casualmente- fueron los motores del surgimiento de los dos grandes movimientos nacionales y populares del siglo 20: el Yrigoyenismo y el Peronismo.   

Del otro logro que se enorgullece el gobierno nacional, el pueblo tampoco tiene nada que festejar. El tan mentado superávit fiscal. Ya se ha explicado que está sustentado, principalmente, en lo que le sacan a nuestras jubiladas y jubilados, al resto de los asalariados, a las universidades públicas y a los mayores gastos de los hogares en energía. Todo para alimentar la espiral de endeudamiento, pago de intereses, imposibilidad de pago y nuevas tomas de deuda que culminan en Default, la marca registrada de los distintos procesos neoliberales que atravesó la Argentina.  

Esta película ya la vimos durante los noventa. La diferencia es que, ahora, transcurre en cámara rápida. Y el gobierno no disimula la brutalidad, más bien se jacta de ello. Pretendiendo cambiar la matriz cultural del trabajo, la solidaridad, la responsabilidad del estado en la mitigación o solución de problemas sociales, por una que exalta la timba financiera como supuesta forma de ganarse la vida. Donde prima el “sálvese quien pueda”. Y donde van a estudiar o atender su salud sólo quienes hayan hecho mérito y puedan pagarla. En dicha línea, se inscribe la intención de privatizar activos y empresas nacionales (Banco Nación, Belgrano Cargas, Programa Nuclear de uso pacífico argentino, Aerolíneas Argentinas, etc.- que fueron puestas de pie con el sacrificio de varias generaciones de argentinos y argentinas; emanaciones de soberanía que buscan eliminar, comprometiendo fatalmente nuestro futuro como pueblo-nación.

La sociedad argentina no sale aún del estupor que ha provocado ver al mismísimo presidente de la nación promoviendo una estafa con criptomonedas. El modelo de acumulación sustentado en la timba financiera es tan brutal que, además de dañar la sociedad en su conjunto, engulle también -y muy rápido- a quienes son sus principales sustentos ideológico, que sostienen al gobierno desde su ecosistema preferido: las redes sociales. Este episodio de mucha espectacularidad es, tal vez, el primer aviso del caos social, político, económico y moral al que nos conduce el gobierno nacional y su nuevo experimento neoliberal. 

Claramente, Córdoba no escapa a esta situación. Los anuncios casi simultáneos de crisis en diferentes empresas de nuestra provincia, como NISSAN, NESTLE, PETROQUÍMICA RÍO TERCERO, IVECO, SACHS y SANCOR, disparan todas las alarmas y confirman los peores pronósticos sobre el grave impacto, de aquellas políticas nacionales, sobre la situación económica y social de nuestra Provincia. A lo que se suma, la asfixia financiera aplicada a la Provincia por parte del Gobierno Nacional, a través de la drástica reducción de los envíos de fondos. En particular, los que corresponden a la obligación legal de compensar el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba. La consecuente nueva ola de suspensiones y despidos en el sector privado engrosará la lista de más de ciento veinte mil puestos de trabajo formales perdidos en el último año. Con el consecuente aumento de la pobreza e indigencia en la provincia.

A su vez, en el sector público, al “ajuste preventivo” sobre los salarios públicos provinciales aplicado en 2024 se suma el ajuste fiscal, tanto del ejecutivo provincial como municipios para compensar el descalabro que viene desde la nación. Es así que “el ajuste cordobés” en impuestos provinciales, tarifas, costo de la energía, transporte, etc. también impacta –negativamente– sobre el poder de compra de los salarios y comparte el carácter regresivo que imprime el gobierno nacional. 

Por eso, llama muchísimo la atención la actitud de buena parte de la dirigencia política que compite –sin pudor– por mostrar su adhesión y proximidad al Presidente de la Nación. Y criticando a viva voz las medidas que adoptan los gobiernos locales. Pero guardando prudente silencio sobre las causas que las generan y evitando la más mínima mención sobre las víctimas personales y familiares de aquellas políticas.

En este contexto, la CGT Córdoba:

RATIFICA su rechazo a las políticas de ajuste nacionales y provinciales. Nos oponemos a la privatización de todo patrimonio público o transformación en sociedades anónimas de empresas estatales como el Banco Nación Argentina y la E.P.E.C.  

EXPRESA su total solidaridad con las y los trabajadores que están padeciendo suspensiones y despidos y con sus organizaciones gremiales. 

SOLICITA a las y los diputados y senadores nacionales la formación de comisión de contralor e investigación de la deuda externa que el gobierno nacional está haciendo crecer imposibilitando en el corto, mediano y largo plazo nuestro desarrollo como país soberano. 

RATIFICA su compromiso de impulsar y participar en la resistencia y construcción de alternativas políticas que defiendan los intereses de las y los trabajadores en una provincia y nación con plena vigencia de la justicia social.

 

¡LA PATRIA NO SE VENDE! ¡LOS DERECHOS NO SE TOCAN!

Ilda Bustos – Andrés Colazo – Federico Cortelletti secretaria y secretarios generales

Modelo Milei - Disfraz de libertad para números de la verguenza 20-02-25