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El relato de Lucio Garzón Maceda, corazón de esta publicación, nos esclarece sobre las circunstancias que rodearon al Plenario de Delegaciones Regionales Normalizadas de CGT de todo el país, convocado por la CGT Regional Córdoba, en noviembre de 1957.

Hasta ahora siempre se destacó el contenido político del Programa. El testimonio de Lucio arroja luz sobre el contexto político y sindical en el que se realizó el encuentro, lo que nos obliga a valorar más y mejor el Programa aprobado por el Plenario.

Pero lo que nos convoca en la conmemoración es inevitablemente la proyección a nuestra actualidad de aquella iniciativa, destacando el contenido revolucionario del Programa y el salto de calidad que significa que el Movimiento Obrero planteara por primera vez con absoluta claridad lo que debería ser un Programa de Gobierno desde la visión de los trabajadores organizados, en un momento específico de nuestra historia.

Desde esa perspectiva, esta conmemoración del Programa de La Falda, votado por el Plenario convocado en 1957 por la CGT Regional Córdoba con la conducción de Atilio López, nos encuentra en un escenario político-institucional dominado por la fuerte presencia de un gobierno legitimado por los votos de los ciudadanos, que impulsa un programa de gobierno situado en las antípodas de lo que proponía el Programa de La Falda en 1957. Y que al calor del resultado de las últimas elecciones de medio término anuncia, en un acto prolijamente preparado, el comienzo de la ejecución de su plan que aparece como la versión nacional del embate global del capitalismo internacional reflejado en sus dos últimos capítulos en las reformas laborales de Francia y Brasil.

En síntesis, el embate por maximizar las ganancias empresarias a costa de los derechos de los trabajadores.

El desafío que se plantea es claro y enorme: para cada organización preservar y proteger los contenidos de sus respectivos convenios colectivos.

Para el Movimiento Obrero Organizado, diseñar, impulsar y garantizar un fuerte bloque que pueda poner límites a esta embestida, a semejanza de lo que fue capaz de hacer hace 60 años cuando se aprobó el Programa que hoy recordamos y reivindicamos.